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Chiíes y suníes expresan en Madrid su repulsa al terrorismo islamista

Fuente: El mundo

El más influyente de los religiosos de Irak, el ayatolá Ali Sistani, de 84 años, irrumpió el pasado fin de semana en Madrid inaugurando en Carabanchel la primera sede en España de su Fundación Alulbeyt. Sus seguidores pronunciaron discursos exaltando la convivencia interreligiosa y el rechazo al terrorismo que asola el norte de Irak y de Siria en manos del Estado Islámico.

En las primeras filas del público figuraban un representante del Ministerio de Justicia, Ricardo García García, otro de la Conferencia Episcopal, Manuel Barrios, y también el presidente de la Comisión Islámica de España, Mounir Benjelloun, así como los embajadores de Irak, Wadee al Batti, y de Irán, Mohammad Hassan Fadaifard. Todos, incluido Benjelloun que es musulmán suní de origen marroquí, aplaudieron a rabiar las palabras de los fieles de Sistani que son de confesión musulmana chií.

La ceremonia inaugural se convirtió así en un acto de repulsa, protagonizado por responsables de las dos grandes ramas del islam, a los grupos terroristas que operan en Siria e Irak y que siguen causando estragos. La misión de Naciones Unidas en Irak señaló ayer que en febrero han muerto al menos 1.100 personas, entre ellas 600 civiles.

«Los que alzan la bandera del islam mientras practican el terrorismo y matan a gentes de todas las confesiones no pertenecen al islam», sentenció el jeque Mohamed Ali Al Mousily que viajó a Madrid en representación del ayatolá Sistani. Éste ya no se desplaza al extranjero a causa de su avanzada edad. «Esa gentuza, que no admite la diferencia de opinión o de fe, no está dentro del islam», insistió el jeque.

«Los musulmanes en España necesitamos centros de este calibre, que desarrollen esta labor, porque estamos pasando por una situación delicada que daña nuestra imagen», resaltó Benjelloun. Aludía al perjuicio que causa al islam su asimilación con una religión que fomenta el terrorismo y la violencia. Su presencia en la fundación demuestra que en España suníes como él y chiíes mantienen relaciones cordiales.

«Es fundamental un centro como este que incentiva un diálogo fructífero con otras tradiciones religiosas en un marco de respeto, diálogo y libertad», resaltó el sacerdote Manuel Barrios, director de secretariado de la Conferencia Episcopal para las Relaciones Interconfesionales. «Hay que superar el miedo al que es distinto», añadió.

«España es un país de convivencia y de paz», recordó a los asistentes Ricardo García, del Ministerio de Justicia. El tangerino Mohamed Kaboun, imán de la mezquita de Getafe, aseguró que así lo seguirá siendo porque «los que hemos venido de fuera tenemos un contrato suscrito con el Gobierno y la sociedad española que hay que respetar siempre».

En las últimas filas del salón de actos de la fundación, que ocupa todo un edificio, se agolpaban vecinos invitados de Carabanchel. Escucharon los discursos y compartieron con el clero chií y otros dignatarios musulmanes un bufet de gastronomía oriental con el que concluyó la ceremonia. «Está todo muy rico», aseguraba Juan, un sexagenario jubilado, mientras apuraba un cordero.